LO QUE VES NO ES LO QUE HAY - Dark

 

First solo show in Lima - Peru

At the galleries of Corriente Alterna

July - August 2016

Artist's Text (translation coming soon)

“Lo que ves no es lo que hay” es una exposición que gira alrededor de la percepción. En el proceso de percibir, el cuerpo y la mente actúan como mediadores e intérpretes de la realidad que nos rodea. El ser humano percibe a través de sus sentidos pero principalmente a través de la vista. No obstante, hay también mediadores mas particulares a cada individuo constituidos de conocimientos previos y por la memoria. Estos mediadores pueden en casos engañar como también ayudar a afinar la comprensión de la realidad.

 

Se encontraran en la muestra ciertas obras que invitan al espectador a descubrir a través de ciencia básica, alegorías de cómo no siempre lo que vemos es lo que hay. La óptica brinda a este conjunto una calidad de juguete filosófico sin llegar a ser una exhibición de ilusionismo. Se presentan también piezas que hacen referencia a la necesidad del tacto y de la experiencia en vivo como medios necesarios para la percepción. Éstos, se contraponen a la supremacía que se le da a la vista; en especial en una era como la actual donde la intimidad con los objetos y los espacios se ha ido reemplazando por una relación virtual.

 

A lo largo de la muestra se utilizan la luz y la oscuridad como ejes cardinales en la  percepción; elementos opuestos pero imprescindibles el uno del otro no solo para dar balance a nuestro campo visual, sino también para la subsistencia de vida. La exposición consta de instalaciones lumínicas, objetos y pinturas que reflexionan sutilmente sobre la inexistencia de una realidad objetiva.             

      

MEMM

Curatorial Text (translation coming soon)

 Todo es luz – María Eugenia Moya

“Sentir no es otra cosa que pensar” – René Descartes

Empezaremos diciendo que el color en sí no existe, no es una característica del objeto, es más bien una apreciación subjetiva nuestra. Por tanto, podemos definirlo como, una sensación que se produce en respuesta a la estimulación del ojo y de sus mecanismos nerviosos, por la energía luminosa de ciertas longitudes de onda. El color es pues un hecho de la visión que resulta de las diferencias de percepciones del ojo a distintas longitudes de onda que componen lo que se denomina el "espectro" de luz blanca reflejada en una hoja de papel.

Lo que ocurre cuando percibimos un objeto de un determinado color, es que la superficie de ese objeto refleja una parte del espectro de luz blanca que recibe y absorbe las demás. La luz blanca está formada por tres colores básicos: rojo intenso, verde y azul violeta. Por ejemplo, en el caso de objeto de color rojo, éste absorbe el verde y el azul, y refleja el resto de la luz que es interpretado por nuestra retina como color rojo. Este fenómeno fue descubierto en 1666 por Isaac Newton, que observó que cuando un haz de luz blanca traspasaba un prisma de cristal, dicho haz se dividía en un espectro de colores idéntico al del arco iris: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.

René Descartes en su libro El mundo o el tratado de la luz comienza el primer capítulo con este esclarecedor y llamativo título “De la diferencia existente entre nuestros sentimientos y las cosas que los producen” y aquí se refiere a lo que nuestros sentidos nos muestran acerca de la luz y lo que la luz realmente es, alertando y adiestrando al lector ya para siempre acerca de las diferencias entre lo que las cosas en general son en sí mismas y las apreciaciones sobre ellas hechas por los sujetos. Descartes entendió́ la visión en términos de cierta correspondencia entre cada punto del objeto visto y cada punto de la imagen formada en la retina.

En otro texto La diatróptica, dedicado a los sentidos en general, Descartes recurre a una elocuente analogía entre la percepción de los objetos y lo que vemos en un grabado. Así́ como un poco de tinta bien dispuesta sobre el papel puede hacernos ver complejas imágenes de bosques o de batallas que no están sino representados sobre la superficie plana, los sentidos nos brindan imágenes que también son representaciones de los objetos materiales; no tenemos razones para suponer que tales representaciones se basan en una semejanza real con los objetos representados. Lo mismo pasa, según Descartes, con las imágenes visuales. Con el ejemplo del grabado, reconoce que, a lo mucho, lo que llega a guardar cierta semejanza entre la representación y lo representado es la figura. La semejanza de la figura también le parece imperfecta, debido a que, en tanto que imagen, corresponde a una representación bidimensional, siendo que la extensión del mundo material es tridimensional.

Son este tipo de discusiones las que le interesan a María Eugenia Moya y que ha logrado plasmar en las obras que componen esta muestra. En torno a la luz y el color ha construido una exposición que nos lleva a pensar y discutir la percepción en cuanto diversa y cómo cambia según las configuraciones puestas en el espacio. Por un lado tenemos una serie de pinturas donde se discute la relación de los cuerpos con la luz y el color, y en otros casos compone instalaciones que nos permiten asombrarnos con el efecto de la luz que produce colores.  En todas ellas la artista nos está poniendo en la circunstancia de poder disfrutar de la conexión entre luz y color y la lógica de nuestra percepción que siempre es una construcción hacia el mundo de parte de nuestra mirada, pues no existe el mundo tal-como-es en sí mismo.

Nicolas Tarnawiecki Chávez

julio 2016